Tienes derecho a empezar de nuevo sin darle explicaciones a todo el mundo.
Empezar de nuevo no borra lo que aprendiste. A veces cambiar de rumbo es la señal más clara de que por fin te estás escuchando.

Cambiar de opinión no es fracasar.
Puedes agradecer lo que una etapa te enseñó y aun así decidir que ya no va contigo. Cambiar de rumbo no vuelve inútil lo anterior; significa que estás usando lo que hoy sabes.
No necesitas la aprobación de todos.
Habrá personas que entiendan tu decisión después, de inmediato o quizá nunca. No puedes construir tu vida tratando de que cada decisión sea cómoda para los demás.
Haz que el siguiente paso sea pequeño y real.
Un nuevo comienzo no necesita un anuncio dramático. Cambia una rutina, haz una llamada, ordena un espacio o da un paso concreto hacia la vida que quieres construir.
Quédate con la lección y suelta la vergüenza.
Hazte responsable de lo que te corresponde, aprende y convierte la experiencia en algo útil. La vergüenza te deja mirando hacia atrás; la reflexión te ayuda a avanzar.
